Ligar por internet (II)

by Gloria García on 04/13/2014

He estado unas días inmersa en el ligoteo virtual…y me he encontrado de todo. Pero al cabo del tiempo rondando las páginas de citas de internet, conoces el percal y etiquetas fácilmente a los buitres por manadas:

El postureta: En este súper hay de todo, pero sobre todo hay mucho fantasma. En su perfil pone que le encantan Unamuno, Borges y  Shakespeare, sólo ve cine alemán y odia la música comercial; pero cuando chateas con él te duelen los ojos de tanta falta de ortografía, no sabe quién es Wim Wenders y te cuenta que ayer estuvo en el concierto de Pablo Alborán. Deja este mundillo, chaval, tienes más posibilidades de ligar si no hablas.

El avergonzado: hablas un poco con él, sale el tema del trabajo y te dice:”prefiero que me conozcas antes de decirte a qué me dedico”. Vale. Eres militar. Si no quieres decirlo, miente, di que estás en paro, entre proyectos, o debajo de un puente, pero no digas “prefiero no decirlo”, porque todas sabemos que no eres actor porno.

El engañabobas: dice que busca una relación estable, pero tiene 20000 puntos, 457 conversaciones abiertas y ha sido metido en el carrito 383 veces. Esté tío se está follando a todo lo que se mueve por internet. Bien por él, mal por ellas. O no…

El aspirante a modelo: nunca ha trabajado de modelo, pero su abuela le dijo que era muy guapo, fue a un estudio de fotografía un día y ahora cuelga fotos de su book siempre que puede y donde puede, esperando ser descubierto un día por un cazatalentos…o al menos que alguien le diga “qué guapo, ¿eres modelo?”.

El que va a saco: su frase de presentación es “hola, qué tal.¿ Tomamos una cerveza y lo que surja?” Es el “hombre desnudo” de internet, aunque dudo que le funcione dos de cada tres veces.

El tío bueno: cuando ves sus fotos no das crédito. Este tío entra en un bar y crea fila de tías babeando detrás. Lo que pasa es que ya se ha follado a todas las tías de todos los bares de su ciudad. Y a todas las amigas de sus amigos. Y de su hermana. Y de sus exnovias. Necesita un territorio nuevo para sus conquistas.

El feo que busca el amor: el sueño de su vida es echarse novia; nunca lo ha conseguido, pero está convencido de que en internet está el amor de su vida. Lleva años intentándolo y se resiste a rendirse.Pobre.

El “ola wapa”: no puedo decir nada de él, nunca contesto a un “ola wapa”.

La verdad es que también hay algún que otro chico simpático con el que te echas unas risas y puedes entablar una “bonita amistad virtual”. A alguno de ellos les conté que estaba escribiendo este post…y me dijeron: “buf!¡ Pues anda que las tías que hay por aquí!”. Y  las clasificaron así:

La vanidosa: sólo pone fotos de putilla y está ahí para que le digan lo guapa que es y lo buena que está y para intentar ganar a sus amigas en popularidad. Nunca va a quedar con nadie y todas sus conversaciones acaban, en ” gracias, qué majo eres”.

La loca: años de relaciones frustradas, o el alcohol, o las drogas, le han dejado tocada del ala y usa a los chicos de la red como psicólogos, porque sus amigas ya no la soportan.

La suelta: esta chica sabe lo que quiere: quiere follar. Y lo consigue. Muy fácilmente.

No hay chicas feas en estas páginas, quizá lo intentaron una vez, pero se rindieron rápido, vieron en seguida de qué iba esto, tu carta de presentación es una foto y punto. Ninguna chica busca al amor de su vida aquí,  alguna lo encontró (dice la leyenda) por casualidad, pero no era su intención. Estas páginas sólo sirven para follar mucho, rápido, fácil y sin alcohol de por medio. Y para irte un fin de semana a Madrid sin buscar hotel. Y para entretenerte cuando estás enferma, aburrida y sola. Yo ya me he recuperado y he vuelto a la vida normal. Me he convertido en una de esas chicas que sólo tienen perfil en Facebook , ligan de manera tradicional y se quejan de su vida en un blog.

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Ligar por internet.

by Gloria García on 04/6/2014

No sé si habrá sido mal de amores, pero me he pasado media semana en la cama con fiebre. Al principio casi se agradece lo de no ir a trabajar…pero el tiempo pasa muy despacio cuando te encuentras muy mal y no duermes. Yo ya no recuerdo cómo perdíamos el tiempo a.I. (antes de Internet). Haríamos cosas más útiles, supongo; o la programación de la tele sería mejor. El caso es que la fiebre, o el aburrimiento, o la curiosidad, o la desesperación o el hecho de que la gente no hable de otra cosa, me ha llevado al mundo de las citas por internet.

Empiezo con Tinder, muy de moda en los U.S.A. y muy recomendado por la Glamour. Duro poco. Aquello parece la Yenka, con tanto izquierda- izquierda, derecha- derecha. El índice empieza a echar humo y acabas despachando tíos con el dedo corazón. Como en persona, vamos.

Por fin me decido a registrarme en el sitio cool del momento: Adopta un tío. No voy a entrar en consideraciones morales sobre lo que me parece que sea un supermercado de hombres ni en lo que pasaría si fuese al revés, un supermercado de mujeres. Ni en la connotación maternal del título de la págin a(¿adoptar el qué? ;yo no quiero bebés, quiero hombres).Pero la cosa tiene guasa, estos franceses son le lait. La página de inicio es tremenda: “especial pelirrojos”, “barbudos en oferta”, “las mujeres mandan”. Nosotras decidimos sí, pero es que la ley de la oferta y la demanda, pensaba yo que era otra cosa. Y empiezas a hacer la lista de la compra: ” ¿qué estás buscando? “¡Y yo que sé! Tengo 39 de fiebre, la nariz roja como un tomate y no me he duchado en 3 días. ¿Está Brad Pitt por aquí? Rellenas el perfil con cuatro frases y dos fotos de lejos….y ¡a comprar!

El escaparate parece el de el Corte Inglés, pero  dentro es más el Día. Eso sí, todo está en oferta. Das una vuelta por los productos de la tierra…¿joer, ya? Aumentas el rango de edad, porque nunca se sabe…(empiezo a pensar que los “nunca se saben” en realidad sí que se saben y se saben muy bien). Empiezan a “hechizarte” ( a mí los cereales nunca me han sacado la varita mágica en el super, pero bueno) y comienzas a ver perfiles de pretendientes. Al principio te lees la página entera, luego ves la foto y  si tenéis gustos en común, aceptas hablar con el susodicho. Al rato vas descalificando a la brava, desde la foto pequeñita, por “feo, gordo, calvo, joven, cani, chulo”, por la primera impresión, como en un bar. Sólo que aquí te ahorras oír el “vaya tía borde”(o algo peor) y no tienes que aguantar el aliento del borracho de turno que no entiende lo borde que eres. Todo con un simple clic: no autorizar. Me gusta.

El producto autóctono no es muy variado, y una amiga me recomienda que amplíe horizontes. ¡Por Madrid y Barcelona la cosa pinta mucho mejor!¡ Pero qué guapos! Está claro, en esta ciudad no hay nada que hacer. Me voy a la capi a buscar trabajo y novio.

Todo lo novedoso engancha. Y puedes pasarte horas chateando con desconocidos, por eso, porque son desconocidos y posiblemente siempre lo serán. De entre toda la morralla, hay dos o tres con los que te echas unas risas. Y cuatro o cinco con los que flirteas como si mañana se acabase el mundo. La subida de autoestima es brutal. Todo el mundo quiere quedar contigo (y con las otras doce que están chateando, claro, alguna caerá). Yo, de momento, no salgo de la cama. La semana que viene ya veremos.

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Real life.

by Gloria García on 03/30/2014

Hola a todo el mundo. La verdad es que no sé muy bien cómo empezar la segunda parte de mi historia de amor, pero lo voy a intentar. Como todos sabéis las segundas partes nunca fueron buenas, y mi caso no es diferente.

La semana pasada había encontrado al hombre de mi vida. Un hombre con unos genes maravillosos. Genes de los que no abundan. Era inteligente, con sentido del humor, apuesto, alto, sin barriga, con pelo y todos los dientes. Esto es un hecho evidente que pienso yo y por lo visto muchas mujeres, y con esto ya os podéis imaginar por donde van los hechos.

Después de una despedida apasionada en Atocha con beso levantado la patita, tomé el ave de vuelta a la real life. Y, ¡ joder!, la real life es muy cruel. El lunes llovió a cántaros, discutí con mi jefe como nunca, se me rompió el ordenador, una tapa del tacón, se me soltó un botón del abrigo y pensé “qué pérdida de tiempo. Yo podría estar viviendo una vida maravillosa junto a mi apuesto HOMBRE, formando una bonita familia”.  Me armé de coraje, y le escribí un wass. No hubo contestación, ni al instante, ni a las horas, ni al día siguiente. Enseguida capté la directa: si no contesta es que pasa de mí. A todo el mundo nos ha pasado y hemos estado en un lado y en el otro. Pensé: “que me quiten lo bailado, ¡qué bien me lo pasé!”. Pero por otro lado pensé: “la técnica del pesado y cansino a veces funciona, el que no arriesga no gana (y todo tipo de autoengaños)”. Me armé de valor y le escribí otro mensaje, a las 24 horas de “no respuesta”, ya estaba todo claro, como dice Emilo Duró había sido una idiota con iniciativa.

La gran sorpresa vino ayer. Recibí un mensaje que decía: “siento no haberme puesto en contacto contigo antes, pero el lunes me dijeron que voy a ser padre en seis meses.” ¡¡¡Ojos plato evrywhere!!! Le contesté al segundo, deseándole lo mejor del mundo. Y ahora pienso: “no soy la única que cree que sus genes son maravillosos,¡ mierda! Se me han adelantado.” 

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Cita a ciegas.

by Gloria García on 03/23/2014

Hace un par de semanas  un amigo mío me dio LA CLAVE. La clave, es un número de teléfono. Me dijo: “Es de un amigo de Madrid, un partidazo de 38 años que quiere sentar la cabeza, yo creo que harías muy buena pareja con él”.

Tras un breve vistazo a su LinkedIn y  Facebook, me di cuenta de que mi amigo estaba en lo cierto, es un partidazo. Ni corta ni perezosa, pero con un par de vinos, le mandé un sms, “Hola, Soy Gloria una amiga de Pablo. Me ha dicho que haríamos buena pareja. Me encantaría conocerte.”No tardó en contestarme, esta vez por Whatsapp…, comenzamos a hablar y en breves concertamos una cita para el fin de semana.
Una cita a ciegas… conlleva muchos preparativos. Entrenamiento intensivo en el gimnasio (no hay nada que motive más para hacer sentadillas que una cita), manicura, pedicura, depilación, el qué me pongo,… todo tiene que ser perfecto. Sobretodo si tienes una semana para prepararla. Yo pensaba que esto era sólo por parte de las mujeres, pero me he dado cuenta de la importancia que tiene también para los hombres. O por lo menos para este hombre. Y un consejo a todos los hombres del mundo, a las mujeres nos gusta ser princesas o al menos que nos hagan creerlo.

Sábado, Estación Delicias, AVE 11.30  y yo no estaba ahí. Perdí el AVE. ¡Cómo puedo ser así! ¡Tanto preparativo y pierdo el tren! Haciendo de tripas corazón compré el siguiente billete (50 euros), pero hasta  las 16.30 no había una plaza libre. Llamé a mi cita para contarle el percance y que anulara la comida en el restaurante. Y el problema creció cuando me dijo que tenía entradas para el teatro y la función empezaba quince minutos después de la llegada del AVE. Pensé: “no te preocupes, cojo un taxi y quedamos en la puerta del teatro”. Ilusa de mí, Madrid no es Zaragoza y menos cuando hay una megamanifestación. También llegué tarde . Entré con la obra ya empezada, corriendo y con mi shoppingbag llena de los imprescindibles para una noche de pasión (neceser, cosméticos, una braga limpia y condones). Me reconoció, se levantó, miró hacia mí y movió la mano. En ese momento el mundo se paralizó, su sonrisa me deslumbró, (era mucho más guapo en persona que en foto) y fui hacía él.
De los momentos más incómodos de mi vida, estaba con un chico que no conocía de nada en el teatro, sin poder hablar con él.  Cruzamos alguna mirada de complicidad, analicé cada una de sus partes anatómicas visibles (torso, brazos y manos, ¡por dios!¡ Qué manos!) y esperé pacientemente a que acabara la obra, pensando cuál sería nuestro tema de conversación.
Al acabar la obra, un  cúmulo de despropósitos se sucedió. Por supuesto,  me quedé en blanco, no sabía qué decir, cada pregunta que me hacía respondía sonriendo y asintiendo, sintiéndome la mujer más estúpida del lugar y del momento y para colmo, cuando fui a sacar el abrigo de la shoppingbag, se me cayó al suelo el paquete de condones. Al menos eso nos provocó un ataque de risa a los dos. Y me dijo “no estés nerviosa, todo va a salir bien” Y pensé…, bueno ahora llega la cena y con ello ¡el alcohol!
Durante la cena las dos primeras copas de vino ayudan a que fluya de una manera amena la conversación y que sea todo más divertido. Sin darnos cuenta nos bebimos la botella al completo y teníamos ganas de seguir hablando con otra copa. Error, porque no fue una copa, fueron varias copas una detrás de otra… en los sitios más exclusivos de Madrid pasando por un piano bar junto a la Plaza Real.
Finalmente llegamos a su casa a las 7 de la mañana, borrachos como cubas y yo con el billete de AVE de vuelta a las 12.00.  Y amigos, follar no es fácil si no sabes cómo.Çést la vie!!

Espero una segunda oportunidad, mi cara parece la del emoticono de “ojos corazón”.

Cita a ciegas

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BoBaCo´s

by Gloria García on 03/18/2014

La primavera se acerca y con ella, el sol, las terracitas y los magreos en el parque. Pero también llegan las alergias y los BOBACO´s (gente que va a BOdas, BAutizos y COmuniones).
¡Qué le vamos a hacer!, todos formamos parte en mayor o menor medida, según el año, de este desafortunado colectivo.

Yo esté año soy la mayor BOBACA del mundo. En los próximos meses debo asistir a dos bautizos, una comunión y ¡cuatro bodas! Bautizos de los sobrinos pequeños, comunión de la sobrina mayor y bodas de la amiga del colegio, la del pueblo, la de la uni y la del Erasmus. Y todas ellas con sus respectivas “despedidas de soltera”, esas grandes horteradas sin sentido (sin sentido del humor, sin sentido común, sin sentido del gusto y sin sexto sentido) y con penes en la cabeza (sin dignidad). Y es que además parece que si no te gastas 200 euros en irte un fin de semana a la playa con tu amiga, es porque no le quieres.

Yo siempre voy a este tipo de eventos “compuesta y sin novio”, es decir, luciendo el look más actual y sola. Y siempre acabo descompuesta y sin novio. Antes pensaba que eran una grandísima oportunidad para conocer a algún chico interesante. Confiaba en ligarme al primo del marido de mi prima, que lo acababa de dejar con la novia, o en descubrir a un soltero de oro entre los amigos del novio… Pero tras años de BOBACA me he dado cuenta de que eso solo pasa en la pelis. Y la mía debe de ser de terror.

El primo que cortó con su novia, que en la primera reunión familiar me pareció un encanto, ahora está desatado, es insoportable, con los años está perdiendo pelo y ganando barriga y siempre acaba demasiado borracho. En las bodas, seamos francos, hay un soltero por cada tres solteras, y generalmente, si está soltero es por algo. Puede ser que no le gusten las mujeres, que sea el insoportable “chico ex” (chicos que acaban de dejarlo con su novia y no hacen más que hablar de ella), que sea un crápula de la noche (estás advertida por tu amiga de sus intenciones y como mucho se convertirá en uno más en tu lista), que ya lo conozcas (suerte si no te has enrollado ya con él en alguna fiesta) o que sea, directamente,  tonto de remate (pero tu amiga, por alguna extraña razón, le tiene cariño y le invita a la boda). Y es que, yo tengo la teoría de que el dicho “de bodas, bodicas” se lo invento el que instauró la hortera y “reciente tradición” de regalar ositos de peluche a la próxima pareja en casarse.

En conclusión, a estos eventos solo se va para lucir un bonito look de cóctel y que tus familiares y amigos te suban el ego diciéndote lo guapa que estás, o te hundan en la miseria, sin pretenderlo, preguntándote por tu situación laboral o sentimental. Desde aquí pido un favor a la humanidad: por favor, no pregunten por trabajos ni novios a becarias solteras en la treintena.

Single

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La mujer trabajadora.

by Gloria García on 03/9/2014

Aún a riesgo de que me critiquen, me insulten y me tiren tomates por la calle, voy a decirlo: esto de la igualdad, se nos está yendo de las manos, señoras. Que no se me malinterprete, yo defenderé la igualdad de derechos entre hombres y mujeres hasta la muerte. Lo que pasa es que me da la sensación de que nos han engañado. La desnaturalización de los sentimientos a cambio de la independencia económica. 

En cuántas entrevistas de trabajo hemos dicho eso de “mis defectos son que soy  perfeccionista y que  antepongo mi vida profesional a la personal”, y pensado ” ¡ostras! , ¡esta última es verdad!” Nos vendieron la moto de que para ser felices teníamos que estudiar una carrera y ser mujeres de provecho….Y aquí estoy (y como yo muchas más), con una licenciatura, un máster y cuatro idiomas, de becaria precaria a jornada partida viviendo con mis padres y sin hombro masculino donde llorar. Que solo me falta tener siete gatos, vaya. Pero no te quejes, que estás haciendo lo que te gusta. ¡Oiga usted, yo me quejo de lo que me da la gana!

Y es que en esta lucha por la igualdad, hemos ganado mucho, pero hemos perdido demasiado poco. No hemos perdido la obligación de lucir bonitas, por ejemplo. Porque un tío se levanta a las 8, se pone un pantalón y una camisa y a las 9 está en el trabajo sin problemas, pero una mujer…se levanta, se ducha, se seca el pelo, se depila, se maquilla, se pinta las uñas, se pone las medias, los tacones y encima tiene que aguantar al idiota de turno que le grita que no sabe conducir.  Y al mediodía se come una ensalada enlatada y a hacer sentadillas al gimnasio. Que como lleves más de la 42 no te contrata nadie. Diréis que exagero…pero a mí me obligan a ir maquillada a trabajar. Y a mi compañero no. Aunque me gustaría verlo. Chicas, nos quedamos cortas quemando sujetadores. Hay que empezar a quemar cosméticos.

Tampoco hemos perdido la obligación de no ser unas solteronas. Maldita palabra. Tenemos que tener una carrera profesional, ser guapas, tener marido e hijos. De lo contrario…algo va mal. Y ojito no te divorcies, que se multiplica el trabajo. Yo voy a pasar de lo de los gatos, por si acaso.

Tampoco hemos perdido la obligación de ser tontas. Sí, sí, eso he dicho. Porque hay muy pocos hombres que compartirían su vida con una mujer más inteligente que ellos. O que gane más dinero. Y todos dirán que no…pero la mayoría miente. Y ay del pobre que se sienta orgulloso de tener una mujer diez a su lado, que será objeto de burla de todos sus amigos. Y de alguna amiga, que la envidia es muy mala.

Así que la igualdad consiste en trabajar, estar guapa, ir al gimnasio, darle de comer al gato, buscar marido, fingir que eres un poco tonta para conseguirlo y tener hijos ( que como los hombres no pueden abortar, nosotras tampoco) . No se, a mí me faltan horas del día.

Hablo de lo que veo. No pretendo sentar cátedra ni generalizar en exceso, que todos sabemos que hay casos y casos, y excepciones a patadas, pero, mujeres del mundo, que no nos engañen, que queda mucho por andar. Y no voy a mentir, estoy orgullosa del trabajo hecho y agradecida a mis predecesoras por permitirme ser quién soy. Pero hay días en los que no puedo evitar preguntarme si no habría sido más feliz de mujer florero.

la mujer trabajadora

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No vuelvo a beber, lo juro.

by Gloria García on 03/2/2014

No vuelvo a beber, lo juro. Últimamente me he dado cuenta, de que la chica que más liga del bar no es ni la más guapa, ni la de la falda más corta, ni la de las tetas más grandes, ni la más simpática. No, no. La que más liga del bar es la más borracha. No falla. Y anoche era yo.

Los buitres me acosaban sin descanso. Me sentía halagada y emocionada con la evolución de la noche. Y mareada. El alcohol es lo que tiene. Tras unas horas de flirteos varios me decidí por un chico muy…Estaba muy bueno. Punto. No tardó ni tres minutos en meterme la lengua hasta la garganta (los guapos siempre tan seguros de sí mismos) y yo no opuse resistencia (las borrachas siempre tan fáciles).Típicos tópicos.

Nos magreamos en el bar como adolescentes hasta que encendieron la luz y apagaron la música. Mis amigas, al fondo del bar, mostraban su aprobación con sus pulgares arriba y algún que otro gesto obsceno. En la puerta me dijo un ¿vamos a tu casa? y yo respondí con un no, vamos a la tuya. Vivo con mis padres”…”YO TAMBIÉN”  Ojiplática me quedé. 36 añitos de bombón en paro y con mamá.

Cuando vas para los 30, piensas que tus noches de portales, parques y baños de discotecas han quedado lejos. Recuerdas con algo de nostalgia las excursiones en coche a los Pinares de Venecia, pero sabes que te gusta hacerlo en una cama de 1,50 con el baño al lado y tu botellita de agua. Pero es que la crisis ha hecho mucho daño, y ahora encontrar a un soltero emancipado en un bar es la nueva aguja en el pajar.

Para un día que me suelto la melena….No pasa nada. Si lo hacías a los 20 puedes hacerlo ahora, Gloria. Vamos a…¿A dónde narices vamos? En invierno. A las 5 de la mañana. Le preguntas si tiene coche, pero el chico es motero. Y tú vas como una moto.

Empezamos a caminar sin rumbo fijo con alguna que otra parada pasional contra la pared. En una de estas veo un portal abierto. ¡Ahí vamos! Subimos las escaleras un par de pisos y rezo porque ningún vecino salga a hacer footing en un acopio de cumplir sus objetivos de año nuevo. En menos de diez minutos estamos en la calle otra vez. Gota de sudor. Yo había regresado a los 20 pero él había regresado a los 15. Más me valdría haberme ido a casa… Caballerosamente me pide mi número y educadamente le doy uno falso. Breve beso de despedida. Recuerdos a tus padres, chaval.

Hoy llevo 3 moraduras en la espalda y una resaca de campeonato. Soy demasiado mayor para follar en las escaleras y beber como si no hubiese un mañana. No vuelvo a beber, lo juro. Con el dinero que me ahorre me voy de casa de mis padres. Aunque sea a un piso compartido.La mas borracha

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Los juernes ya no son lo que eran

by Gloria García on 02/23/2014

Lo que me sucedió este jueves es lo que sucede a los 30. Ya no se sale con intención de emborracharse como se hace a los de 20 ( o a los 40), pero una cena con buenos amigos y buen vino te lleva a una copa y a veces a más de una.

Todos sabemos que Zaragoza es un pañuelo y cuando vas a tomar una copa con amigos siempre te encuentras con amigos de amigos, y amigos de amigos de amigos….Lo  que un sábado te llevaría a un simple “hola, ¿qué tal?venga, pasadlo bien”, un jueves se complica. Sale poca gente, y  “hola, adiós” se convierte en un “¡qué alegría! ¿qué haces por aquí?”. Y como hay poca gente,  se unen grupos.

¿Y entonces qué pasa? Pues lo que suele suceder. En ese grupo de nuevos amigos de mi amiga, había un buitre. Buitre, al que mi amiga no conocía, pero ella pronto me  comentó que su amigo le había dicho que el buitre le había dicho que yo estaba bien buena. Y sinceramente, ¿a quién no le gusta gustar? Y más si es a un chico totalmente desconocido y sin ningún defecto físico notorio.

Después de intercambiar con él unas palabras  y las mejores de mis sonrisas,  me invitó a una copa. Y yo, no sólo me había tomado ya una, en la cena me había bebido más de media botella de vino…Y claro, si me invitan a una copa yo invito a otra copa (solo si quiero ser conquistada). Y este fue el problemón y ¡no que me quedara sin batería en el móvil para mirar la hora!

La gente se había ido marchando poco a poco pero el  buitre, me dijo que hacía mucho tiempo que no iba a LA ZETA un jueves. Autoengañándome en que aún era pronto, me dejé invitar, esta vez a una cerveza, en LA ZETA.
A media cerveza, cuando el buitre se fue al baño, tuve un momento de lucidez y pregunté la hora al “melenas” que había sentado a nuestro lado.“ Las 6”, contestó y yo pensé “JODER!!!!! ¡En dos horas entro a currar! ¡Me voy a casa!!” . Así que me fui, no sin antes darle mi número de teléfono.

Conclusión, me pegué un viernes de mierda en el trabajo, en el que lo único que quería era comer pasta y dormir. Pero es que el fin de semana ha sido más triste todavía… Son las 22.00 de la noche del domingo. He estado mirando el móvil cada hora (por no decir cada minuto). Y aquí estoy, empezando a pensar que igual le di mal mi número de teléfono. (Autoengaño). ¡Qué desastre!me desplomo

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Puerto Venecia, mi mejor antidepresivo

by Gloria García on 02/17/2014

Este fin de semana ha sido muy duro. Mucha fiesta, qué digo mucha, ¡demasiada! Y después… domingo. ¡Qué duros son los domingos de resaca de soltera!  Solo me levanto de la cama para ir a la nevera. Ayer fue un día de autodestrucción, de  canciones que hablan de mí y  de películas romanticonas. Intentando soñar que algún día me pasará eso a mí…

Lo peor de estos fines de semana no son los domingos. Son los lunes por la mañana. Lo único que quiero es quedarme en mi cama a revivir la mierda del día anterior. Así que hoy el día no pintaba bien…Pero he recibido un e-mail. ¡Un e-mail de los que me hacen feliz! Ha llegado a tienda mi penúltima (la última fue ayer) compra online a Zara 🙂

En ese momento ha cambiado mi cara por completo; he llamado a mi mejor amiga y nos hemos ido a Puerto Venecia después de trabajar. Allí se me han olvidado todos mis males. Además de recoger mi pedido, he aprovechado para dar los últimos coletazos en las rebajas y comprarme un maravilloso conjunto de lencería fina, a un precio irrisorio tras el odiado San Valentín. Acabo de llegar a casa y me siento completamente feliz. Hemos pasado más de 5 horas en un centro comercial y nos hubiéramos quedado otras cinco.

Y es que Puerto Venecia es una apuesta de éxito asegurado. Es el punto de encuentro de todo el mundo. Adolescentes deambulando de la mano pegándose el lote por las esquinas. Parejas de novios dando paseos en barquita o mirando escaparates (ellas entusiasmadas, ellos con caras largas). Grupos de amigas solteras riendo de tienda en tienda buscando gangas. Jóvenes y no tan jóvenes bebiendo cubos de cervezas a 3 euros. Familias con niños pequeños montados en caballitos de peluche motorizados (¡cómo envidio a estos niños!). Parejas de jubilados que se animan a coger el autobús para pasar el día viendo a la gente deambular. O quizá para comprar sillas plegables rojas en Ikea.

Ilustración de Margaux Motin

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Soltera en San Valentín.

by Gloria García on 02/9/2014

Ya estamos. Ya es febrero. Lejos quedan ya los propósitos de año nuevo, las buenas intenciones y las esperanzas de que el año nuevo sea mejor que el anterior. Ahora es tiempo de desesperanza y desesperación. Llega San Valentín.

Me da igual que el Valentín ese fuese un santo… yo a este tío le tengo mucha manía. ¡Qué digo manía! Le tengo un odio inmenso, infinito, ilimitado, colosal, exorbitante. Ya sé que el pobre no tiene la culpa de que la sociedad haya convertido su día (y las semanas previas) en un festín rojo y rosa de flores, Cupidos y corazones everywhere, pero alguien tiene que ser la cabeza de turco de mi desgracia.

Y es que San Valentín es la pesadilla de todo soltero. Los escaparates de las tiendas, los anuncios de televisión, los carteles de los bares, las cuñas de radio… todo, absolutamente todo te recuerda que estás solo. Solo. En San Valentín. Otra vez. Rodeado de corazones rosas. Ganas de matar aumentando…

Los días previos a San Valentín son la mejor época para ligar. Esas noches son las mujeres las que se convierten en buitres y atacan a todo lo que se mueve con pasión y sin compasión. Y sin amor propio. Cualquier cosa para que alguien te bese el día de San Valentín. Y los hombres se dejan hacer. Yo lo veo claro: San Valentín lo inventó un hombre que nunca se comía una rosca para poder follar al menos un día al año.

Si tienes pareja el panorama tampoco es mejor. San Valentín es peor que Nochevieja. No sólo tienes que tener un plan obligatoriamente y gastarte una pasta; encima tienes que impresionar a tu pareja. Acabas de dejarte todo tu dinero y talento en el regalo de Navidad… y ahora, ¿qué? Menos mal que aún queda algo de rebajas…

Los hombres no están hechos para recibir regalos, ni las mujeres para hacerlos. Los regalos se inventaron para comprar a las mujeres. El trinomio joyas, flores y bombones ha creado relaciones, salvado matrimonios, conseguido amantes y perdonado infidelidades desde el comienzo de los tiempos. Bueno, quizás los hombres de las cavernas utilizasen mamuts. Pero ya no somos las únicas en recibir regalos, ya no te retiran la silla para que te sientes, ya no puedes salir de casa sin billetera y ya no te sujetan la puerta ni para mirarte el culo cuando pasas delante. Vale, no es un alto precio a pagar por la igualdad de la mujer, pero… jolín, ¡qué difícil es hacerle un regalo a un hombre!

Si llega el día de San Valentín y no tienes pareja estable ni has conseguido una pasajera… sólo puedes hacer una cosa: emborracharte con el resto de tus amigos solteros y reírte de las acarameladas parejitas estúpidas que cayeron en el truco capitalista de los corazones, las flores y el rosa. Mucho mejor caer en el truco de la embriaguez alcohólica, ¡dónde va a parar! ¡Viva los mecanismos de defensa!

Yo, este año voy a hacer eso; que además cae en viernes y no hay excusa para no hacerlo. Y en un futuro con pareja, le regalaré flores y bombones a mi novio, que la igualdad debería ser para todo. Este año San Valentín lo pasaré con mi mejor amante, que nunca me pide regalos, nunca me defrauda y siempre me hace feliz: Mi querido amigo José Cuervo.

San Valentín

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