El mercado español está fatal.

by Gloria García on 11/23/2014

Hablar es gratis, no te fíes.

Mi  “trabajo” de becaria no me reporta muchos ingresos, así que últimamente he estado buscando medios alternativos para sacarme unas pelillas extras. Y es que aunque las cervezas  van a un euro en El Seminario, la cultura se vende muy cara, y últimamente hay mucho conciertazo en Zaragoza. Así que pensé en volver a dar clases particulares, que hace diez años, cuando era una pipiola, me sacaba doce euros la hora. Quizá ahora  podría sacarme quince o veinte. Inocente de mí… ¿Pues no hay gente que está cobrando menos de seis euros la hora?

Aún así, he empapelado el barrio con mi cartelito de Licenciada-da-clases-particulares y mi dirección de correo electrónico. En esas estaba,  saliendo del gimnasio, en chándal y con la cara aún roja del esfuerzo del spinning, cuando se me aproximó un abuelito: “oye, maja”. Muy dulce yo, me giré.

-Dígame.

-Guapa, ¿estás casada?

-No,-extrañada- no estoy casada.

-¿Y tienes novio? -No…-gracias por recordármelo, mi abuela no lo hace con suficiente frecuencia.

-Pues, ¿qué te parece  si te doy veinte euros y lo hacemos?- Ojos como platos.- Pero con preservativo, ¿eh?

-Señor, ¡se está usted equivocando!- Arranqué mi cartel y me fui corriendo a casa.

Parece que la crisis afecta a todos los sectores. Si el polvo va a veinte euros, ¿cómo voy a cobrar  quince por una clase? Maldita crisis, malditas leyes de la oferta y la demanda y maldito mercado laboral.

Pero si el mercado laboral está fatal, el de los hombres ya… El finde pasado salí con mis amigas, y vino un amigo de una de ellas al que ya había visto otras veces. Siempre que nos veíamos nos pasábamos la noche tonteando, pero nunca pasaba la cosa a mayores. Por eso me sorprendió ver el domingo que me había agregado a Facebook. Tras un par de horas de dirty talk  nos dimos el móvil.  Y tras un par de días de tórridos WhatsApps, me atreví a decirle que esa semana estaba sola en casa, que mis padres estaban de viaje con el Imserso.

Quedamos el jueves. Nos pasamos la mañana mandándonos mensajes de lo que nos íbamos a hacer el uno al otro cuando nos viéramos. Y una hora antes de la cita me dijo que estaba muy cansado, que no había dormido bien, y que necesitaba echarse una siesta, que luego me llamaba. Por supuesto no lo hizo. Me mandó un WhatsApp por la noche para quedar al día siguiente. Bueno, vale, podía esperar un día más. El viernes me dijo que le dolía la cabeza. En serio, QUE LE DOLÍA LA CABEZA. ¿Es esto otra consecuencia negativa de la igualdad? ¿Es que ahora los hombres dicen que les duele la cabeza para no tener sexo? Después de décadas de estereotipos, chistes malos y comentarios despectivos y sexistas al respecto, ¿ahora el género masculino tiene la osadía de decir que le duele la cabeza?Cabreada e indignada le escribí: “oye, tío, qué te pasa. ¿Vamos a follar o no?” Dos horas después me contesta: “Lo siento, lo he estado pensando, y estoy harto de mi promiscuidad.”

ESTOY HARTO DE MI PROMISCUIDAD.  Estoy. Harto. De. Mi. Promiscuidad. Lo juro. Maldita crisis, malditas leyes de la oferta y la demanda y maldito mercado sexual. En este país no hay quien gane dinero digno ni quien eche un digno polvo. A este paso voy a acabar ofreciéndole yo veinte euros al abuelo del gimnasio.

Don't be shellfish... Share on Facebook0Pin on Pinterest0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on Tumblr0Share on LinkedIn0

There are 3 comments in this article:

  1. 11/24/2014Elnoziya says:

    Muy gracioso!

  2. 11/24/2014Gloria García says:

    Más vale reír que llorar 😉

  3. 04/6/2015Ayla says:

    Al menos uno ha visto la luz y ha decidido salir de la promiscuidad! Yo aún no me he topado con ninguno de estos!!!

Write a comment: