Las bloggeras también se van de vacaciones

by Gloria García on 10/19/2014

Es cierto; me he tomado unas vacaciones muy largas. Pero es que hay veces que el cuerpo y sobre todo la mente, lo necesitan. Todo empezó con una gran pérdida de la que me ha costado meses recuperarme. Fue mi fiel compañero durante años. Estaba ahí al despertarme, al acostarme, me acompañaba en los momentos felices, en los momentos tristes, me ayudaba a superar el aburrimiento y el hastío…Pero un día de repente algo empezó a ir mal y aunque nunca perdí la esperanza, un día de junio terminé oyendo la fatídica frase: “lo siento, no se puede hacer nada”. Había muerto mi ordenador. Sobra decir que en los tiempos que corren vivir sin ordenador es…difícil. Sobre todo si tu móvil te costó cero euros. Pero tras el periodo de negación (seguro que alguno de mis amigos informáticos me lo arreglan), el de ira (¡vaya mierda de informáticos tengo por amigos!¡Bloqueados del whatsapp ¡) y el de desesperanza ( ¿por qué a mí? ¿por qué ahora?) y tras asumir que no podía permitirme comprarme otro ordenador, llegó la fase de reestructuración. Decidí tomármelo con filosofía y aprovechar la coyuntura para hacer algo radical: desconexión total. Me fui al pueblo con mi abuela, sin ordenador, sin internet, sin móvil, sin vida social. Al principio fue duro. Cualquier sonido agudo lo confundía con el aviso del whatssapp, cuando hablaba por teléfono me echaba a caminar hasta que el cable tiraba de mí, mi abuela no me dejaba deshacer cuando jugábamos a las cartas y me miraba raro cuando le decía, delante del plato de comida, “me gusta” con el pulgar hacia arriba. Un día incluso fui a  comprar un montón de golosinas de colores e intenté montarme un Candy Crush manual, sin mucho éxito. Pero lo peor de todo, sin duda, fue volver a ver la televisión. Cuando gracias a internet y a tu disco duro externo puedes ver la serie, peli o programa que te gusta cuando te apetece, la tele se convierte en ese mueble hacia el que se orientan los sofás. Salvo Los Simpsons y las noticias a la hora de comer, poca tele he visto en los últimos años. Y ahora se que no es por funcionalidad, es porque es una mierda.  Informativos en los que la sección de deporte es más larga que la de noticias( a veces, hasta la del tiempo es más larga), series de época en las que nunca pasa nada, programas o series sobre barriobajeros casi analfabetos, tertulias del corazón en las que la gente se grita e insulta sin compasión, debates políticos en los que la gente se grita e insulta sin compasión, programas humorísticos en los que recopilan los “mejores momentos” de todo lo anterior y el equipo de Pablo Motos haciendo el gamba. Temo el día en que hagan una serie de época sobre políticos casi analfabetos insultándose hablando de fútbol mientras hacen experimentos químicos para niños. Líder de audiencia, seguro. Menos mal que me llevé mil libros y en el kiosko vendían el Vogue. Pero a todo se hace una, y pronto empecé a disfrutar de la vida rural. Los paseos por el campo, el saludar a todo el mundo, el guiñote y carajillo en el bar, las fiestas de los pueblos vecinos… Bueno, eso es otra historia, que ya contaré. Porque, aunque he estado de retiro en el monte, también me han pasado cosas este verano, visita al hospital incluida. Y la vuelta al trabajo fue dura, pero como todo buen maño sabe, el verano termina con las fiestas de Pilar (“después de Pilares me pongo”). Así que, ahora sí, con ordenador nuevo (gracias abuela), doy por finalizados el verano y la procastinación y vuelvo a la rutinica. Gloria is back.

Don't be shellfish... Share on Facebook39Pin on Pinterest0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on Tumblr0Share on LinkedIn0

There is 1 comment in this article:

  1. 10/21/2014Lorena says:

    Yo… te echaba de menos xD

Write a comment: