La cuesta de Enero; de vuelta a la rutinica.

by Gloria García on 01/12/2014

Tras las navidades vuelve la rutina. Es maravilloso el reencuentro con tus compañeros de trabajo. Quince días sin verlos es la excusa perfecta para que el café de la mañana se alargue más de la cuenta. Por supuesto eso lleva consigo consecuencias: una gran bronca del jefe (que si no es por el café, será por otra cosa, así que da igual) y un “¡me muero de la envidia!”. Todos hablan de lo hecho en vacaciones: unos días en Madrid con los amigos tomando una “relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor”, viajes de amor a Londres, Berlín y París, e incluso pedidas de matrimonio frente a Tiffany´s en Nueva York. Y llega tu turno y qué haces. Pues finges que te llaman al móvil y te vas cabizbaja pensando en cómo adornar las vacaciones en casa de la familia, en un pueblecico de la provincia de Zaragoza, donde el viaje más excitante que has hecho ha sido la visita al Ecce Homo de Borja. Y eso que mola muchísimo.

Afortunadamente surge otro tema de conversación que te rescata: ¡han comenzado las REBAJAS! Y es que todos nos volvemos locos con las rebajas (locas por las compras y enloquecidos por su humillante papel, ver @miserable_men). La misma noche del 6 al 7 de enero las webs de las principales marcas de ropa (vamos, ZARA) se colapsan y solo unas pocas afortunadas son capaces de comprar los botines por los que llevo suspirando dos meses. A pesar de la comodidad de internet, el mismo 7 de enero, la gente se sigue amontonando en la puerta de El Corte Inglés esperando ser el primero en llevarse “algo bueno, bonito y barato”. Eso dicen. Yo creo que en realidad es para salir en la tele llegando al punto de vestirse de colores estridentes para poder localizarse como si de los sanfermines se tratase. Aunque todavía cuelgan papás nöeles en algunos balcones, los adornos navideños de los escaparates se transforman en inmensos carteles rojos (seguro que tiene alguna explicación) y comienzan a invadirnos las palabras rebajas, sales, rebaixes, descontos, beherapenak (qué igual nos están diciendo “tonto el que lo lea”). Los compañeros de trabajo te muestran lo que han comprado o quieren comprar, las principales revistas te hacen listas interminables de los imprescindibles (que no cabrían ni en el armario de Carrie Bradshow), los nuevos TrendingTopics de Twitter e Instagram hablan de las rebajas. ¡y yo sólo puedo pensar en esos preciosos botines que nunca calzaré! He esperado dos meses, ¡dos meses!, a que los rebajasen y ¿para qué? Para verlos 3 euros más baratos y que encima ya no quede mi número. ¡Maldita sea! ¡Esto en primavera no me pasa! Volvemos al autoengaño…
Al menos he conseguido una estupenda perfecto (vamos, una cazadora de cuero de toda la vida) 30 euros más barata. Señores, esto sí que es una buena compra. ¡Qué orgullosa estoy! Orgullo que me dura unas horas, hasta que mi madre dice: “es igual que la que te compraste hace dos años y tienes sin estrenar”. Y es verdad, pero tras una noche de meditación sigo pensando que es una gran compra. ¿Otro autoengaño más? Posiblemente, pero es que como buena mujer, adoro la ropa, me encanta, me chifla, me fascina, me gusta estar al día de todo y vestirme siempre a la última. Sigo a todo tipo de bloggers, me gasto demasiado dinero en ropa y ningún mes falta en mi casa el Vogue y el Cuore Stilo. Desventajas de ser mujer en el siglo XXI. O ventajas, ¡qué diablos!

Mañana me levantaré de la cama entusiasmada por estrenar cazadora. Aunque viendo la previsión del tiempo para Zaragoza (vivimos en una nube) creo que tendré que ponerme las Ugg y el abrigo michelín….Pero la cazadora me la quedo.

Visita al Ecce Homo de Borja. Diciembre 2013.

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